viernes, 7 de octubre de 2016

A veces me pierdo

Se extraviaron los renglones, se perdieron, se fueron como la tarde, en el abandono de buscar la maravilla, esta noche se fueron, rebuscando las nubes y arañando el silencio, y la súplica infeliz, la carcajada que se calla, y muere al fin. Lo sé; a veces es una excusa. Tú sabes que miento, que me pierdo cuando miento, y tu nombre allá afuera, dulce, esperando transparente y colgando lunas, rebuscando en la ausencia. La vela está encendida de nostalgia, arriba la luz, y aquí el ruido sigue siendo el ruido de ti, de nosotros, del infinito de las voces que no se entienden, y amar, sí, amarte como te amo, hoy, buscarte en cada coma, cantarte en cada sueño, comprarte, si pudiera en cada abrazo. Oh sendero infinito de estrellas, el amor que está nos llama, y está dando vueltas sobre la noche, nos llama hermosa como el silencio, modesta como las flores. Sin embargo a veces, no sé, me pierdo en la tarde urgente que envuelve, en la absurda melancolía del misterio y la porfía inútil que el insecto saborea.

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